Pizza Con Cubiertos

El wikén pasado me fui pa' Aguadilla en un date y terminó siendo un papelón. La razón principal de ir pa'l oeste era jartarme un mega burger de Bluefin. La cosa es que de camino, a eso de las 9am, me llama mi mamá para decirme que vió una noticia de que en Puerto Rico se cosechan tomates.

Por su tono de voz, sabía que esto iba a ser intenso, así que me puse un audífono en un oído y me preparé para el maratón de "Ajá, sí, mjm Mami, sí mami...". Estuvo 23 minutos discutiendo sobre la posibilidad de cosechar otros vegetales en nuestra isla y no sé como, terminó enganchándome en la cara.

Mi date se molestó y me tiró un "silent treatment" a medio pocillo, pero no pudo resistir el silencio y soltó unas palabritas prematuras cuando puse el soundtrack de Armaggaedon, trepé el carro unas 34mph sólidas y miré fijamente sus ojos, sin mirar la calle. Como Paul Walker a Eva Longoria en 2 Fast 2 Furious, pero solo me salió como por 3 segundos. Y ahí fue... Encontramos un kiosko retro de limonadas artesanales. De esos donde los limones se exprimen a mano por macho-alfas isleños, y te sirven del néctar "one hit wonder" en vasos de barro y sorbetos de bambú 96% puertorriqueño y 4% sato. Pedimos dos pa' llevar, así que pal' carajo los vasos de barro y el bambú.

El macho nos dió las limonadas en el cubo ese trasparente, lo cual noté claramente que los llenó de hielo hasta más no poder. Le metió 3 cucharadas de azúcar morena pa' la dieta, 2 cucharadas de jugo de limón y 1/3 de agua de galón. Lo meneó' mega duro, que por mi madre y su pelea con la cosecha local, pensé que le iba a explotar en la mano.

Llegando a Aguadilla, mi date se antoja de meterse un slice de pizza. Yo no quería comer pizza. Yo quería hamburger de Bluefin. Pero bueno, paramos en un spot local donde tenía en la parte de alfrente 1 orquídea orgánica, súper bella. Y fue aquí que se formó la pendejá. Mi date comienza a comerse la pizza con cubiertos. Mi corazón se paralizó. Todos esos sueños despiertos de casarme en Guavate con un Coco Frío en mano junto este personaje fueron eliminados de mi cabeza.

Pasé de vernos juntos mirando el horizonte abrazados y hablando de pork belly de La Ceba, a un sillazo en la cara por preferir pizza mini-bagels sobre una carne frita bien adobá. Se acabaron los besitos de piquito frente a los panas y comenzó el Facetime pa' asegurarnos que nos decimos la verdad en todo momento; que no se diga que estoy en la Calle Loíza comprando baterías o baby wipes, mientras realmente estoy en Punto G bailando un merenguito apretao'.

O sea, yo no confío en alguien que come pizza con cubiertos. Desobediencia civil y local. Mi mente comenzó a correr como Javier Culson y solo me venían preguntas incomodas como: ¿Quiénes somos? ¿Qué pasará ahora? ¿Comerá hot dogs artesanales con palitos chinos? ¿Pedirá un cheeseburger sin queso? ¿Se tomará un café to-go que no sea en un vaso compostable? Ugh.

Mi interior murió por 3 segundos exactos. Una crisis existencial sobre mi foodie interior nació y comencé a preguntarme si mi media naranja sigue ahí afuera, esperando por mí o si tendré que conformarme con una quenepa monga. ¡Pero lo que sí sé es que esta semana venimos con varios episodios de ‪#‎EL86‬ y no te los puedes perder!